
La “Teoría de las Ventanas Rotas” como un instrumento para entender el comportamiento vandálico y de crimen fue propuesto por James Wilson y George Kelling en un articulo publicado en un periódico estadounidense incluso antes que yo naciera.
Los criminólogos autores de la Teoría escriben: “Si la primera ventana rota en un edificio no se repara, la gente que rompe ventanas asumirá que a nadie le importa el edificio y por consecuencia romperán más ventanas. Muy pronto el edificio no tendrá ventanas...”
En esta parábola, cuando se traslada a la realidad de una política de seguridad, podemos vemos como pequeños grandes pasos pueden hacer la diferencia en nuestro diario vivir. La teoría respalda el sentir que el crimen es resultado de esfuerzos relajados o permisivos de un sistema policial y judicial. Por ende, asume que un esfuerzo por cumplir las leyes de forma más estricta es el ingrediente principal para promover comunidades seguras. En este tema de la impunidad y el ojo gacho a crímenes “no importantes” son definitivamente ventanas rotas.
En este principio se basó el ex alcalde de la ciudad de Nueva York Rudy Giuliani en sus esfuerzos para combatir el crimen en una ciudad que era caracterizada por ese problema. El combate de la delincuencia comenzó por cambiar la percepción de a ciudadanía sobre el rol, capacidad y prioridad que tiene el problema para las fuerzas policiales. Esfuerzos por controlar infracciones leves como botar basura en las aceras, o cruzar la calle donde no hay líneas blancas para peatones son algunos ejemplos de cómo se pueden abordar temas pequeños que tendrán resultados en los crímenes serios y violentos. Se debe retomar este ejemplo como un primer paso para generar la percepción de que las leyes se cumplen. La cero tolerancia de la ley a crimines que son, sin exagerar, detestables, puede desalentar este comportamiento destructivo.
Sin lugar a duda, la medicina más efectiva para detener esta escalada en la violencia es la generación de más y mejores empleos. La educación en esta estratégica es la base para el desarrollo de la persona y la potencialización de sus oportunidades. Educando con valores y con la mirada hacia un futuro de mundo competitivo, van a sacar adelante a nuestro El Salvador. Refresca, sin duda alguna, escuchar noticias de resultados positivos como el incremento al promedio de la nota en la PAES y la apuesta del Plan 2021 para mejorar la eduacación..
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