lunes, 30 de junio de 2008
¿Conflicto, Cambio o Mejora? por Carmen Elena Schleusz
Sobre la juventud se dice, que si no quieres cambiar al mundo no eres joven. Pero la intención no debería ser cambiarlo. Tal parece que toda generación anterior ha fracasado, rechazado y a veces ignorado esta idea. Esto es una cuestión cultural, más en Latinoamérica: "Por qué cambiar, si así estamos bien…hasta podríamos estar peor". Creer que cambiar al mundo es la forma de componerlo, es la idea responsable de crear la inquietud suficiente para lanzar al ser humano a conflictos y revoluciones en nombre del honor y la libertad. Estas reacciones, efectos de las mismas causas, solo traen más insatisfacción y sufrimiento a la sociedad, olvidando que fue ella misma quien así lo permitió.
Cambiar el mundo no es el problema, ni mucho menos la solución. La intención debería ser transformarlo, mejorarlo; desde fuera hacia adentro. Por siglos hemos querido creer que eliminar el problema, atacándolo, es la mejor forma de solucionarlo. ¿Haz oído "Mala hierba NUNCA muere" y "cortar desde la raíz"?... Poner estos dichos en práctica no es usar uno para ignorar el otro; es aprender a vivir con el primero y usar el segundo, inteligentemente, cimentando nueva vida en el vacío que dejaste.
Hemos sido adiestrados a pensar que los jóvenes somos el futuro. Pero esta sociedad dice mucho y hace poco. Si seguimos así, el futuro nunca llegará, como nunca llegó para las generaciones adultas; y así, pronto les diremos a nuestros hijos: "Ustedes son el futuro". HOY es el único día importante para un joven. ¡Así debería de ser entonces! Empezar por hoy, por dar gracias a Dios y sonreírle a la familia, controlar nuestras emociones y dar lo mejor de nosotros. Empecemos por respetar las leyes de tránsito, leer el periódico con criterio y no con compasión, hablar con los mayores, ayudar al necesitado de la calle como si fuera tu amigo y hermano… Y lo más importante: exigir lo mismo de los demás. Al final del día Dios se sentirá orgulloso.
Internacionalmente, un país se mide por su economía, su bienestar de vida… y la capacidad de sus políticos de mejorar las dos anteriores. Por tanto la juventud, y la sociedad, tienen como deber empezar por uno mismo; y tener el compromiso de exigir el buen funcionamiento de TODO su gobierno y sus representantes, agregándoles a esto el conocimiento pleno de las intenciones de sus candidatos a líderes. Debemos de aprender a reconocer a la persona detrás del político y a requerir que haga lo que dice en su currículum, como lo hacemos nosotros. Si consideramos complicado elegir pareja, piensa lo minucioso que es elegir un líder. El mundo ha tenido siempre los mismos problemas y su gente no ha podido erradicarlos, porque ha elegido malos líderes. Marquemos la diferencia de no luchar con ellos sino exigir y trabajar para su transformación; en cada acto, en cada conversación, aprender a buscar consenso y no división. Olvida el "divide y vencerás" porque a quienes venciste una vez, después reirán diciéndote: "la venganza es dulce"… y le agrego: justa. Las diferencias siempre nos van a separar, pero el amor por nuestra sociedad y nuestro País es lo que nos une. Construyamos pues, una idea basada en lo que sí tenemos en común. Y que quede claro: ¡Los jóvenes somos el Presente, y la intención no es cambiar el mundo, es mejorarlo!…Y para El Salvador, nuestra misión, es dejar un mejor País que el que recibimos.
(este artículo fue escrito por Carmen Elena Schleusz)
viernes, 27 de junio de 2008
FUSADES: PROMUEVE TU PAIS
“La Juventud Salvadoreña ante las elecciones del 2009,
¡Un Desafío para la Democracia!”
Como futuros empresarios y dirigentes nacionales, es fundamental promover en los jóvenes la importancia para el país de la existencia y vigencia de un sistema de libertades democráticas de cara a las elecciones del 2009.
Es por esto que la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social, FUSADES a través de su Programa de Promoción de Inversiones y Diversificación de Exportaciones, PRIDEX, desea extenderte una atenta invitación a que participes en el seminario cuyo tema central de este año es:
Promueve Tu País, se realizará del 30 de junio al 4 de julio del 2008, en FUSADES, Bulevard Santa Elena.
Inscribete ya a través de los teléfonos: (503) 2248-5661 y (503) 2248-5662 de FUSADES
más información en http://www.fusades.org.sv/
¡Un Desafío para la Democracia!”
Como futuros empresarios y dirigentes nacionales, es fundamental promover en los jóvenes la importancia para el país de la existencia y vigencia de un sistema de libertades democráticas de cara a las elecciones del 2009.Es por esto que la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social, FUSADES a través de su Programa de Promoción de Inversiones y Diversificación de Exportaciones, PRIDEX, desea extenderte una atenta invitación a que participes en el seminario cuyo tema central de este año es:
“La Juventud Salvadoreña ante las elecciones del 2009, ¡Un Desafío para la Democracia!”
Analizando 3 grandes áreas:
El Salvador, Desafíos y Oportunidades
Perspectivas Regionales y Mundiales
Visión de país con enfoque económico, político y social
Promueve Tu País, se realizará del 30 de junio al 4 de julio del 2008, en FUSADES, Bulevard Santa Elena.
Inscribete ya a través de los teléfonos: (503) 2248-5661 y (503) 2248-5662 de FUSADES
más información en http://www.fusades.org.sv/
jueves, 26 de junio de 2008
Ventanas Rotas

En una ponencia sobre las Alianzas Publico Privadas organizada por la Cámara Americana de Comercio a principios de este año, una funcionaria del AID que estaba ofreciendo una intervención, mencionó vagamente un término que me llamó mucho la atención. Se trataba de un tema que abordaba un problema muy serio y destructivo como lo es la violencia y el crimen, con una solución sencilla, y por veces tan obvia, que resulta difícil imaginarse:
La “Teoría de las Ventanas Rotas” como un instrumento para entender el comportamiento vandálico y de crimen fue propuesto por James Wilson y George Kelling en un articulo publicado en un periódico estadounidense incluso antes que yo naciera.
Los criminólogos autores de la Teoría escriben: “Si la primera ventana rota en un edificio no se repara, la gente que rompe ventanas asumirá que a nadie le importa el edificio y por consecuencia romperán más ventanas. Muy pronto el edificio no tendrá ventanas...”
En esta parábola, cuando se traslada a la realidad de una política de seguridad, podemos vemos como pequeños grandes pasos pueden hacer la diferencia en nuestro diario vivir. La teoría respalda el sentir que el crimen es resultado de esfuerzos relajados o permisivos de un sistema policial y judicial. Por ende, asume que un esfuerzo por cumplir las leyes de forma más estricta es el ingrediente principal para promover comunidades seguras. En este tema de la impunidad y el ojo gacho a crímenes “no importantes” son definitivamente ventanas rotas.
En este principio se basó el ex alcalde de la ciudad de Nueva York Rudy Giuliani en sus esfuerzos para combatir el crimen en una ciudad que era caracterizada por ese problema. El combate de la delincuencia comenzó por cambiar la percepción de a ciudadanía sobre el rol, capacidad y prioridad que tiene el problema para las fuerzas policiales. Esfuerzos por controlar infracciones leves como botar basura en las aceras, o cruzar la calle donde no hay líneas blancas para peatones son algunos ejemplos de cómo se pueden abordar temas pequeños que tendrán resultados en los crímenes serios y violentos. Se debe retomar este ejemplo como un primer paso para generar la percepción de que las leyes se cumplen. La cero tolerancia de la ley a crimines que son, sin exagerar, detestables, puede desalentar este comportamiento destructivo.
Sin lugar a duda, la medicina más efectiva para detener esta escalada en la violencia es la generación de más y mejores empleos. La educación en esta estratégica es la base para el desarrollo de la persona y la potencialización de sus oportunidades. Educando con valores y con la mirada hacia un futuro de mundo competitivo, van a sacar adelante a nuestro El Salvador. Refresca, sin duda alguna, escuchar noticias de resultados positivos como el incremento al promedio de la nota en la PAES y la apuesta del Plan 2021 para mejorar la eduacación..
La “Teoría de las Ventanas Rotas” como un instrumento para entender el comportamiento vandálico y de crimen fue propuesto por James Wilson y George Kelling en un articulo publicado en un periódico estadounidense incluso antes que yo naciera.
Los criminólogos autores de la Teoría escriben: “Si la primera ventana rota en un edificio no se repara, la gente que rompe ventanas asumirá que a nadie le importa el edificio y por consecuencia romperán más ventanas. Muy pronto el edificio no tendrá ventanas...”
En esta parábola, cuando se traslada a la realidad de una política de seguridad, podemos vemos como pequeños grandes pasos pueden hacer la diferencia en nuestro diario vivir. La teoría respalda el sentir que el crimen es resultado de esfuerzos relajados o permisivos de un sistema policial y judicial. Por ende, asume que un esfuerzo por cumplir las leyes de forma más estricta es el ingrediente principal para promover comunidades seguras. En este tema de la impunidad y el ojo gacho a crímenes “no importantes” son definitivamente ventanas rotas.
En este principio se basó el ex alcalde de la ciudad de Nueva York Rudy Giuliani en sus esfuerzos para combatir el crimen en una ciudad que era caracterizada por ese problema. El combate de la delincuencia comenzó por cambiar la percepción de a ciudadanía sobre el rol, capacidad y prioridad que tiene el problema para las fuerzas policiales. Esfuerzos por controlar infracciones leves como botar basura en las aceras, o cruzar la calle donde no hay líneas blancas para peatones son algunos ejemplos de cómo se pueden abordar temas pequeños que tendrán resultados en los crímenes serios y violentos. Se debe retomar este ejemplo como un primer paso para generar la percepción de que las leyes se cumplen. La cero tolerancia de la ley a crimines que son, sin exagerar, detestables, puede desalentar este comportamiento destructivo.
Sin lugar a duda, la medicina más efectiva para detener esta escalada en la violencia es la generación de más y mejores empleos. La educación en esta estratégica es la base para el desarrollo de la persona y la potencialización de sus oportunidades. Educando con valores y con la mirada hacia un futuro de mundo competitivo, van a sacar adelante a nuestro El Salvador. Refresca, sin duda alguna, escuchar noticias de resultados positivos como el incremento al promedio de la nota en la PAES y la apuesta del Plan 2021 para mejorar la eduacación..
(nota: este artículo también fue publicado en http://www.centroamerica21.com/)
miércoles, 25 de junio de 2008
PARTICIPACIÓN JUVENIL la solución democrática

Diversas razones dará la encuesta de la Universidad Centroamericana (UCA), para explicar el por que los jóvenes salvadoreños, no están interesados en la política, ni siquiera en quienes dirigirán los rumbos del país "EN DONDE VIVEN". Para este servidor, es claro que pasamos por una etapa de desinterés por el poco atractivo "mediático y social" que tanto uno como otro partido ofrecen a este sector de la población.
Buscando una lógica del comportamiento que hemos podido ver durante varias campañas políticas, a los jóvenes les atrae más la participación política por la inclusión a ciertos grupos sociales (tanto de izquierda como de derecha), la idea de "ser", "yo hice, yo hago YO SOY", son los motivos que la razón menos profunda nos puede dar, es decir no necesitamos mucho para caer en cuenta de esto.
La clase política nacional, se ha encargado de mantener una pelea insensata, durante sus gestiones, la Asamblea Legislativa, es un claro ejemplo. Y es que han subestimado a la mayor parte de la población (que según el CENSO 2007, la media de edad está en las personas que tienen 22 años, el 34% de la población es menor de 15 años). Los diversos errores, lo que se hace o se deja de hacer, afecta directamente a los jóvenes. Responden y piensan, tal vez no de la forma en que los políticos están acostumbrados, pero si responden y no me refiero a las manifestaciones en las calles que lejos de abonar a una causa o creencia, la perjudica y la hace repulsiva ante una acción específica.
Buscando una lógica del comportamiento que hemos podido ver durante varias campañas políticas, a los jóvenes les atrae más la participación política por la inclusión a ciertos grupos sociales (tanto de izquierda como de derecha), la idea de "ser", "yo hice, yo hago YO SOY", son los motivos que la razón menos profunda nos puede dar, es decir no necesitamos mucho para caer en cuenta de esto.
La clase política nacional, se ha encargado de mantener una pelea insensata, durante sus gestiones, la Asamblea Legislativa, es un claro ejemplo. Y es que han subestimado a la mayor parte de la población (que según el CENSO 2007, la media de edad está en las personas que tienen 22 años, el 34% de la población es menor de 15 años). Los diversos errores, lo que se hace o se deja de hacer, afecta directamente a los jóvenes. Responden y piensan, tal vez no de la forma en que los políticos están acostumbrados, pero si responden y no me refiero a las manifestaciones en las calles que lejos de abonar a una causa o creencia, la perjudica y la hace repulsiva ante una acción específica.
Entonces ¿que hacer para poder generar democracia con el presente y futuro de El Salvador?, pues la respuesta es sencilla, pero en la fotografía actual difícil. Un verdadero trabajo para el país, y una "INTEGRACIÓN", real por parte de los partidos para los jóvenes salvadoreños, pero ojo no cayendo en el error de pensar que los jóvenes solo son para tocar tambores, entregar volantes, o hacer bulto, sino invitarlos, escucharlos e integrarlos en una participación real, en función de un trabajo que impacte directamente en el curso de nuestro país. Por que el interés no se crea de la noche a la mañana, los spots de televisión no sirven para generar ideas si no para reforzarlas, el cabildeo se hace antes. Es como el fútbol (disculpas para los que no gustan de este deporte), los mejores jugadores son los que vienen de las canteras, de abajo, con fogueo, buena educación futbolística, y con sed de triunfar en sus equipos mayores y lograr cosas buenas por ellos y por el club. Aqui estamos fallando en este tema, los jóvenes solo son atraidos unas cuantas veces y para llenar espacio, por eso las marcas han perdido fuerza, han perdido moda.
La moraleja de esta historia, el jóven debe participar, con su alegría y entusiasmo, pero también con su cabeza e ideas. Solo así se logrará que la juventud salvadoreña se anime en hacer valer la democracia que tanto nos orgullecemos de tener en El Salvador. Hagamos interesantes las marcas partidarias, hagamos interesante la participación en los partidos, si verdaderamente queremos llegar a algo en las próximas elecciones.
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elecciones,
jóvenes,
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Pinta y Pega
¿Seremos nosotros los únicos que nos molesta ver cada poste, árbol y piedra manchada con propaganda política? ¿Acaso somos nosotros los únicos que creemos que hay mejores formas de involucrar a la población en la contienda electoral? Los lindos paisajes que vemos en las carreteras son interrumpidos con este grafiti político vacio de propuestas, ideas y planteamientos. Esta forma de contaminación visual no tiene espacio en nuestra democracia, y es nuestro rol como ciudadanos exigir mejores prácticas.

Todo el buen esfuerzo que está haciendo el Ministerio de Turismo en promover a El Salvador como un destino turístico, y tanto que se ha invertido en mejorar nuestra infraestructura vial parece retroceder con la práctica de pinta y pega en las campañas electorales.
En países desarrollados, las expresiones públicas de preferencia política se hacen con discretos, pero simbólicos, carteles en los jardines de las casas. En algunos casos se usan banderas alusivas a los partidos las cuales son retiradas después de la contienda electoral. En estos países, más que campañas llenas de color y pintura, son campañas llenas de propuestas, debates e ideas que tienen como motor principal la participación activa de la población.
Muchos funcionarios y dirigentes políticos se pronuncian en contra de la pinta y pega, sin embargo sus partidos políticos continúan esa práctica aduciendo que es necesario un pacto de todos los partidos ¿Es esta una doble moral? Los partidos grandes deberán tomar el liderazgo y con ese ejemplo ganarse el voto de aquellos que no compartimos esta forma de expresión política. Somos más los que rechazamos la pinta y pega: medios de comunicación, organizaciones sociales, y ciudadanos comunes y corrientes, que si tuviéramos en nuestras manos la decisión, prefiriéramos usar esa pintura en arreglar hospitales, escuelas y parques.
La pinta y pega es una práctica que debe quedar en la historia. Aplaudo iniciativas de muchos municipios y muchas colonias de decorar con arte sus espacios, y de esta forma evitan que sus espacios sean invadidos con pintura política. Prácticas que a la vez promueven el turismo son más beneficiosas para el País porque participan a la ciudadanía en la promoción de la cultura y el arte.
Los partidos políticos deberán tomar conciencia que las elecciones se ganan con ideas y propuestas, no manchando nuestro querido El Salvador. Los ciudadanos debemos tomar nuestro lugar en la democracia y participar activamente en este dialogo para evitar que la pinta y la pega tomen un papel más importante que nuestras ideas y propuestas que en verdad pueden mejorar la calidad de vida de los salvadoreños.
En países desarrollados, las expresiones públicas de preferencia política se hacen con discretos, pero simbólicos, carteles en los jardines de las casas. En algunos casos se usan banderas alusivas a los partidos las cuales son retiradas después de la contienda electoral. En estos países, más que campañas llenas de color y pintura, son campañas llenas de propuestas, debates e ideas que tienen como motor principal la participación activa de la población.
Muchos funcionarios y dirigentes políticos se pronuncian en contra de la pinta y pega, sin embargo sus partidos políticos continúan esa práctica aduciendo que es necesario un pacto de todos los partidos ¿Es esta una doble moral? Los partidos grandes deberán tomar el liderazgo y con ese ejemplo ganarse el voto de aquellos que no compartimos esta forma de expresión política. Somos más los que rechazamos la pinta y pega: medios de comunicación, organizaciones sociales, y ciudadanos comunes y corrientes, que si tuviéramos en nuestras manos la decisión, prefiriéramos usar esa pintura en arreglar hospitales, escuelas y parques.

La pinta y pega es una práctica que debe quedar en la historia. Aplaudo iniciativas de muchos municipios y muchas colonias de decorar con arte sus espacios, y de esta forma evitan que sus espacios sean invadidos con pintura política. Prácticas que a la vez promueven el turismo son más beneficiosas para el País porque participan a la ciudadanía en la promoción de la cultura y el arte.
Los partidos políticos deberán tomar conciencia que las elecciones se ganan con ideas y propuestas, no manchando nuestro querido El Salvador. Los ciudadanos debemos tomar nuestro lugar en la democracia y participar activamente en este dialogo para evitar que la pinta y la pega tomen un papel más importante que nuestras ideas y propuestas que en verdad pueden mejorar la calidad de vida de los salvadoreños.
lunes, 23 de junio de 2008
Una generación involucrada y decidida.
Los mismos problemas que se mencionan a nivel “de adultos” son los problemas que nos quitan el sueño a los jóvenes. Los mismos deseos para nuestro País los vemos desde otra perspectiva de mucho potencial y con la energía que caracteriza a la juventud salvadoreña. Desde cualquier ángulo que analicemos la situación, los dos grandes retos para el próximo presidente o presidenta serán sin lugar a duda la seguridad y la generación de más y mejores empleos. El problema de la inseguridad no es solamente una estadística y números que tergiversamos con fines políticos, es una amenaza directa al potencial del joven de desenvolverse libremente y aportar a la comunidad.
La generación de los Milenarios, aquellos adultos jóvenes nacidos entre 1977 y 1997, se ha caracterizado por ser más involucrada y voluntariosa que las generaciones previas. Este hecho es crítico al analizar los espacios de participación que están disponibles para los jóvenes. Las iglesias y los deportes han presentado una opción bastante atractiva para poner en marcha sus ideas y sus buenas intenciones. Las maras y pandillas por el otro lado han presentado, desgraciadamente, la misma oportunidad enfocada erradamente. El sentido de pertenencia y participación es un reto que podemos y debemos utilizarlos en ser buenos ciudadanos. Hemos sido testigos de importantes iniciativas de grupos de jóvenes deseosos de aportar su servicio en organizaciones como "Techo para mi País" y "Libras de Amor." Estos grupos merecen el reconocimiento de ser actores en la sociedad civil que con el liderazgo joven están cambiando la cara a las oportunidades que tenemos los jóvenes para involucrarnos.
Desgraciadamente también hemos sido testigo del extremo que han llegado algunos partidos o supuestos movimientos en utilizar a los jóvenes como grupos de choque, armados y dispuestos a sacrificar una vida humana por el capricho político de otros. Mi más fuerte deseo es que los dejen estudiar y no los llenen de odio y resentimiento. Pongamos todas esas energías en un buen uso.
Nuestra generación que se ha caracterizado por tener opiniones fuertes y definidas en un sin fin de temas de relevancia nacional, no se va a quedar de brazos cruzados esperando que le digan que hacer. Nosotros decidimos a quien aplaudirle en una campaña electoral, y de la misma forma decidiremos por quien votar. Si calculamos la cantidad de jóvenes que emitirán su voto por primera vez en las elecciones del 2009 podremos comenzar a imaginarnos el enorme potencial que esta población tiene para los partidos. Si nosotros como jóvenes no sabemos jugar nuestras cartas se van a aprovechar de ellas y en lugar de ser actores involucrados seremos simplemente banderas que utilicen en la campaña.
Si bien es cierto que los jóvenes por lo general no confían mucho en la clase política es, entre otras cosas, un producto de la desconexión entre la clase política y los jóvenes. Los jóvenes pueden ser un comodín político para aparentar apoyos pero no debe limitarse solamente a eso. La utilidad de los jóvenes debe ser más que aplaudir, inflar vejigas y poner sillas. Los jóvenes tenemos voz y voto y la clase política debe aprender el idioma de los jóvenes.
A los partidos les pido que no le teman al liderazgo joven, no lo vean como una amenaza a sus territorios políticos sino como un aliado importante con potencial inimaginable. Veamos cuantos partidos toman este reto de hoy hasta las elecciones. Incluyamos en las listas a diputados a jóvenes con ideas frescas, propongamos como alcaldes y concejales a líderes jóvenes y por favor, escojamos en los candidatos o candidatas a la presidencia a aquellos que hablen el idioma de los jóvenes. En las urnas o en las playas vamos a ver los resultados de este reto.
La generación de los Milenarios, aquellos adultos jóvenes nacidos entre 1977 y 1997, se ha caracterizado por ser más involucrada y voluntariosa que las generaciones previas. Este hecho es crítico al analizar los espacios de participación que están disponibles para los jóvenes. Las iglesias y los deportes han presentado una opción bastante atractiva para poner en marcha sus ideas y sus buenas intenciones. Las maras y pandillas por el otro lado han presentado, desgraciadamente, la misma oportunidad enfocada erradamente. El sentido de pertenencia y participación es un reto que podemos y debemos utilizarlos en ser buenos ciudadanos. Hemos sido testigos de importantes iniciativas de grupos de jóvenes deseosos de aportar su servicio en organizaciones como "Techo para mi País" y "Libras de Amor." Estos grupos merecen el reconocimiento de ser actores en la sociedad civil que con el liderazgo joven están cambiando la cara a las oportunidades que tenemos los jóvenes para involucrarnos.
Desgraciadamente también hemos sido testigo del extremo que han llegado algunos partidos o supuestos movimientos en utilizar a los jóvenes como grupos de choque, armados y dispuestos a sacrificar una vida humana por el capricho político de otros. Mi más fuerte deseo es que los dejen estudiar y no los llenen de odio y resentimiento. Pongamos todas esas energías en un buen uso.
Nuestra generación que se ha caracterizado por tener opiniones fuertes y definidas en un sin fin de temas de relevancia nacional, no se va a quedar de brazos cruzados esperando que le digan que hacer. Nosotros decidimos a quien aplaudirle en una campaña electoral, y de la misma forma decidiremos por quien votar. Si calculamos la cantidad de jóvenes que emitirán su voto por primera vez en las elecciones del 2009 podremos comenzar a imaginarnos el enorme potencial que esta población tiene para los partidos. Si nosotros como jóvenes no sabemos jugar nuestras cartas se van a aprovechar de ellas y en lugar de ser actores involucrados seremos simplemente banderas que utilicen en la campaña.
Si bien es cierto que los jóvenes por lo general no confían mucho en la clase política es, entre otras cosas, un producto de la desconexión entre la clase política y los jóvenes. Los jóvenes pueden ser un comodín político para aparentar apoyos pero no debe limitarse solamente a eso. La utilidad de los jóvenes debe ser más que aplaudir, inflar vejigas y poner sillas. Los jóvenes tenemos voz y voto y la clase política debe aprender el idioma de los jóvenes.
A los partidos les pido que no le teman al liderazgo joven, no lo vean como una amenaza a sus territorios políticos sino como un aliado importante con potencial inimaginable. Veamos cuantos partidos toman este reto de hoy hasta las elecciones. Incluyamos en las listas a diputados a jóvenes con ideas frescas, propongamos como alcaldes y concejales a líderes jóvenes y por favor, escojamos en los candidatos o candidatas a la presidencia a aquellos que hablen el idioma de los jóvenes. En las urnas o en las playas vamos a ver los resultados de este reto.
(nota: este artículo también fue publicado en http://www.centroamerica21.com/)
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