lunes, 30 de junio de 2008

¿Conflicto, Cambio o Mejora? por Carmen Elena Schleusz

Sobre la juventud se dice, que si no quieres cambiar al mundo no eres joven. Pero la intención no debería ser cambiarlo. Tal parece que toda generación anterior ha fracasado, rechazado y a veces ignorado esta idea. Esto es una cuestión cultural, más en Latinoamérica: "Por qué cambiar, si así estamos bien…hasta podríamos estar peor". Creer que cambiar al mundo es la forma de componerlo, es la idea responsable de crear la inquietud suficiente para lanzar al ser humano a conflictos y revoluciones en nombre del honor y la libertad. Estas reacciones, efectos de las mismas causas, solo traen más insatisfacción y sufrimiento a la sociedad, olvidando que fue ella misma quien así lo permitió.
Cambiar el mundo no es el problema, ni mucho menos la solución. La intención debería ser transformarlo, mejorarlo; desde fuera hacia adentro. Por siglos hemos querido creer que eliminar el problema, atacándolo, es la mejor forma de solucionarlo. ¿Haz oído "Mala hierba NUNCA muere" y "cortar desde la raíz"?... Poner estos dichos en práctica no es usar uno para ignorar el otro; es aprender a vivir con el primero y usar el segundo, inteligentemente, cimentando nueva vida en el vacío que dejaste.
Hemos sido adiestrados a pensar que los jóvenes somos el futuro. Pero esta sociedad dice mucho y hace poco. Si seguimos así, el futuro nunca llegará, como nunca llegó para las generaciones adultas; y así, pronto les diremos a nuestros hijos: "Ustedes son el futuro". HOY es el único día importante para un joven. ¡Así debería de ser entonces! Empezar por hoy, por dar gracias a Dios y sonreírle a la familia, controlar nuestras emociones y dar lo mejor de nosotros. Empecemos por respetar las leyes de tránsito, leer el periódico con criterio y no con compasión, hablar con los mayores, ayudar al necesitado de la calle como si fuera tu amigo y hermano… Y lo más importante: exigir lo mismo de los demás. Al final del día Dios se sentirá orgulloso.
Internacionalmente, un país se mide por su economía, su bienestar de vida… y la capacidad de sus políticos de mejorar las dos anteriores. Por tanto la juventud, y la sociedad, tienen como deber empezar por uno mismo; y tener el compromiso de exigir el buen funcionamiento de TODO su gobierno y sus representantes, agregándoles a esto el conocimiento pleno de las intenciones de sus candidatos a líderes. Debemos de aprender a reconocer a la persona detrás del político y a requerir que haga lo que dice en su currículum, como lo hacemos nosotros. Si consideramos complicado elegir pareja, piensa lo minucioso que es elegir un líder. El mundo ha tenido siempre los mismos problemas y su gente no ha podido erradicarlos, porque ha elegido malos líderes. Marquemos la diferencia de no luchar con ellos sino exigir y trabajar para su transformación; en cada acto, en cada conversación, aprender a buscar consenso y no división. Olvida el "divide y vencerás" porque a quienes venciste una vez, después reirán diciéndote: "la venganza es dulce"… y le agrego: justa. Las diferencias siempre nos van a separar, pero el amor por nuestra sociedad y nuestro País es lo que nos une. Construyamos pues, una idea basada en lo que sí tenemos en común. Y que quede claro: ¡Los jóvenes somos el Presente, y la intención no es cambiar el mundo, es mejorarlo!…Y para El Salvador, nuestra misión, es dejar un mejor País que el que recibimos.
(este artículo fue escrito por Carmen Elena Schleusz)

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