En la calle muchos jóvenes nos dicen: “No queremos ver anuncios y propaganda, queremos ver obras.” Tienen mucho de razón, y créanme cuando les digo que a alguien que recién le conectan el agua no necesita que un spot de televisión se lo cuente para darse cuenta que el gobierno está trabajando para mejorar su calidad de vida, o en su defecto todo lo contrario.
El Presidente Saca ha insistido en numerosas ocasiones que la pobreza es una condición a la cual ningún salvadoreño debe resignarse. Por muchos años, y en todo el mundo, se ha buscado la solución a este problema desde la perspectiva de todas las ideologías que han existido. Creo firmemente que la mejor receta para erradicar la pobreza es la generación de empleos. El empleo es un método de superación personal que tiene como base al individuo ya que potencia sus capacidades, y es así que por su propio esfuerzo que sale adelante.
La forma más efectiva de generar empleos es por medio de la inversión extranjera y local. Pero para esto es necesario que el gobierno, la empresa privada, la academia y los ciudadanos hablemos en la misma sintonía. Para lograr la inversión y generar empleos de calidad es necesario apostarle a la educación. Es necesario dotar a los jóvenes de las herramientas necesarias para obtener los empleos que necesitamos para salir adelante. Cuántas empresas pudieran venir si encontráramos más jóvenes que hablan inglés o manejan las matemáticas. ¿Es suficiente el dinero con el cual opera el plan 2021 o debemos invertir aun más presupuesto y esfuerzo en la educación? ¿Les estamos pagando suficiente a los maestros para poder exigirles de la misma forma un salto de calidad a la enseñanza? ¿Estamos enfocando los recursos necesarios en mejorar la tecnologia disponible en las escuelas? Esta debe ser una prioridad de País y no una propuesta electoral.
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